lunes, 21 de abril de 2025

Lavarse las manos salva vidas


Lavarse las manos es una acción que repetimos a diario sin detenernos a pensar en la verdadera importancia que tiene. Sin embargo, en el ámbito sanitario, este gesto puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte. Las infecciones relacionadas con la atención sanitaria (IRAS) representan una amenaza persistente para los pacientes, y la higiene de manos puede ser clave para prevenirlas. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha calificado esta práctica como la medida más efectiva para evitar su transmisión, por lo que podemos preguntarnos ¿Por qué es tan importante y cómo y cuándo debemos realizarla?

Las manos del personal sanitario se ha considerado como el principal transmisor de microorganismos facilitando el contagio de IRAS. Durante la atención a los pacientes los microbios se pueden acumular en las manos de los profesionales facilitando la transmisión al entrar en contacto con un nuevo paciente e incrementando el riesgo sin una higiene adecuada. Estas enfermedades complican en un 5% y en un 10% las hospitalizaciones en países desarrollados y puede superar al 25% de pacientes hospitalizados en países no desarrollados afectando tanto la salud del paciente como los recursos del centro hospitalario. 

En países en vías de desarrollo, el acceso a instalaciones para lavarse las manos dentro de los propios centros de salud es muy limitado. Por ejemplo, en África Subsahariana carecen por completo de estos servicios:

(Gráfica del 2019 que muestran los pocos servicios de higiene en África Subsahariana, recogida de: UNICEF)

La higiene de manos puede llevarse a cabo por dos medios, con gel hidroalcohólico o un lavado con agua y jabón, variando su uso dependiendo del contexto y del estado de las manos del profesional. 


Uso de gel hidroalcohólico

Según la OMS, este método se debe de emplear en la mayoría de las situaciones clínicas, salvo que las manos estén visiblemente sucias. Entre sus ventajas encontramos que es una técnica más efectiva que el lavado de manos y más rápida, empleando un menor tiempo (20-30 segundos). Además, no necesita de secado de manos.

Pasos: 

1. Aplicar una cantidad suficiente de gel en la palma de la mano

2. Frotar la palma derecha contra el dorso de la mano izquierda, entrelazando los dedos, y luego al revés.

3. Frotar palmas entre sí con los dedos entrelazados.

4. Frotar el dorso de los dedos contra la palma opuesta, con los dedos entrelazados.

5. Frotar el pulgar derecho con la palma izquierda, con movimiento rotatorio y luego cambiar.

6. Frotar la punta de los dedos de una mano contra la palma de la otra, haciendo movimientos circulares.

Continuar el proceso hasta que el producto se evapore por completo (20-30 segundos)

(explicación del lavado con hidrogel. Foto de: pinterest  )


A continuación, un vídeo publicado por el SERGAS sobre el correcto lavado de manos: Vídeo explicativo del lavado de manos

Lavado con agua y jabón

Este método se emplea cuando las manos están visiblemente sucias o manchadas, ya sea por fluidos corporales o suciedad, o cuando hay un riesgo a la presencia de esporas. Este proceso tiene una duración entre 40-60 segundos. 

El proceso en ambos es similar. Tiene estos pasos:

1. Mojar las manos con agua.

2. Sin cerrar el grifo, aplicar suficiente jabón.

3. Frotar palmas entre sí. 

4. Frotar palma derecha contra dorso izquierdo y viceversa.

5. Frotar las palmas entre sí con los dedos entrelazados.

6. Frotar el dorso de los dedos contra la palma opuesta.

7. Frotar los pulgares con movimientos rotatorios.

8. Frotar la punta de los dedos sobre la palma opuesta.

9. Limpiar las muñecas

10. Enjaguar con agua.

11. Secar las manos con toalla desechable.

12. Cerrar el grifo empleando la misma toalla, evitando así tocarla directamente.


(Explicación lavado con agua y jabón. Foto de: pinterest)

La OMS propone un modelo organizado para lavarse las manos en cinco situaciones en la práctica de los profesionales sanitarios, denominado "Cinco Momentos para la Higiene de las Manos" como una guía con el objetivo de minimizar el contagio de las IAAS.

Los cinco momentos son:

1. Antes del contacto con el paciente: para evitar la transmisión con el entorno o al paciente. Por ejemplo: al tomar signos vitales

2.  Antes de realizar una tarea limpia o aséptica: evitar introducir gérmenes en zonas del cuerpo del paciente. Por ejemplo: manipulación de catéteres.

3. Después del riesgo de explosión a fluidos corporales (justo después de entrar en contacto con sangre o fluidos): el objetivo es proteger al profesional y parar la propagación en otros pacientes. Por ejemplo: después de cambiar una venda.

4. Después del contacto con el paciente: el objetivo es evitar que se transporten los microorganismos de uno de los pacientes a otros. Por ejemplo: tras cambiar de posición a un paciente.

5. Después del contacto con el entorno del paciente: es necesario lavarse las manos tras tocar objetos o superficies del entorno del paciente a pesar de no haberlo tocado directamente porque podría estar contaminada con microorganismos del paciente. Por ejemplo: al tocar la cama del paciente.



(Los 5 momentos de limpieza de manos. Foto de: Manual técnico de referencia para profesionales sanitarios.) 

Integrar el hábito de la higiene de manos tiene suma importancia que salva vidas y no se debe sustituir por la colocación de guantes (antes y después de ponerlos sigue siendo imprescindible el lavado de manos). Es responsabilidad de todos garantizar una buena protección frente a la transmisión de los microorganismos y mediante esta acción es una manera simple  y sencilla de conseguirlo.



La información de este archivo se recogió de: Manual técnico de referencia para la higiene de manos 



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