sábado, 17 de mayo de 2025

Mediciones de la temperatura corporal

La toma de constantes vitales es uno de los procedimientos más básicos y a la vez más cruciales dentro de la práctica enfermera. A través de este conjunto de mediciones (frecuencia cardíaca, frecuencia respiratoria, presión arterial, temperatura y saturación de oxígeno) se obtiene una fotografía rápida y eficaz del estado fisiológico del paciente.

Registrar estos valores permite no solo monitorizar la evolución clínica, sino también detectar precozmente signos de deterioro, actuar con rapidez en situaciones de urgencia, y proporcionar al equipo médico información precisa para la toma de decisiones. Aunque se trata de una técnica sencilla, requiere precisión, conocimiento de los rangos normales y capacidad para interpretar los resultados en su contexto clínico.

Objetivos
  • Valorar el estado fisiológico del paciente 
  • Detectar signos de alarma 
  • Registrar datos precisos y útiles para el equipo médico 

Medición de la temperatura corporal 

Materiales
  • Termómetro (electrónico, digital)
  • Pilas 
  • Guantes no estériles 
  • Solución hidroalcohólica
  • Fundas desechables para termómetro electrónico con sonda de medición  
  • Vaselina o lubricante (en caso de vía rectal)
  • Toalla limpia si la axila esta húmeda 

Temperatura axilar

Con termómetro electrónico

1. Poner una funda en la sonda.

2. Colocar la sonda paralela al brazo y no moverla durante la medición. Si el enfermo no es capaz de aguantar la posición (niños, agitación, coma...) será el personal quien mantenga el brazo y la sonda en la posición idónea.

3. Esperar a la señal de finalización.

4. Retirar, desechar la funda y desinfectar.


Con termómetro digital: 

1. Colocaremos el termómetro en el pliegue axilar y poner el brazo cruzado sobre el tórax.

2. Parte metálica en contacto con la piel y que el sensor forme un ángulo de aproximadamente 30º con el cuerpo. 

3. Esperar a que pite y retirar. Desinfectar y guardar el termómetro en la base.

Temperatura axilar


Temperatura oral 

Con termómetro electrónico: 

1. Colocar la punta de la sonda debajo de la lengua del enfermo, al lado del frenillo, en cualquiera de los lados de la boca.

2. Indicar al enfermo que cierre los labios alrededor de la sonda.

3. Esperar hasta que el equipo indique que alcanzó la Tª final, retirar la sonda y expulsar la funda.


Con termómetro digital: 

1. Colocar el termómetro debajo de la lengua y cerrar la boca.

2. Esperar a que pite y retirar, desinfectar y guardar.

Temperatura oral


Temperatura rectal 
  • Comprobar que el paciente no acaba de recibir un enema.
  • Pedirle al paciente que se coloque en decúbito lateral y que flexione la pierna ubicada en el plano superior. Exponer el ano elevando la nalga superior con la mano no dominante. 
  • Pedirle al paciente que realice una inspiración profunda (se relaja el esfínter) e introducir el termómetro lentamente, sin forzar. Colocar en la punta una pequeña cantidad de lubricante como vaselina.
  • Retirar termómetro, expulsar funda y desinfectar 
Los bebés se colocan boca abajo sobre una superficie plana, cruzado sobre su regazo o en una mesa para cambiar pañales. Separar las nalgas e insertar el extremo del bulbo del termómetro muy lentamente. Coloque su mano lo más cerca posible de la cabeza del bebé, sobre la parte baja de su espalda y separe las nalgas del bebé con los dedos índice y pulgar. Utilizando la otra mano, introduzca suavemente el extremo del termómetro con la bola lubricada entre 1 y 2.5 centímetros o apenas pasando el músculo del esfínter anal. El termómetro debe apuntar hacia el ombligo del niño. Para que el termómetro se mueva con el bebé, sujételo con una mano sobre las nalgas del bebé. Utilice la otra mano para tranquilizarlo y evitar que se mueva.
En el termómetro digital debemos tener en cuenta que hay que insertar en el extremo del recto aproximadamente 2-3 cm el bulbo del termómetro.

Temperatura rectal

Temperatura ótica 
  • Para asegurar una medición precisa, coloque siempre un protector higiénico nuevo y limpio.
  • Encender el termómetro y, cuando esté preparado, iniciar el proceso de medida.
  • Estirar el oreja para enderezar el canal  auditivo. En niños menores de 3 años, estirar hacia atrás y algo  hacia abajo, en mayores de 3 años y adultos, tirar hacia atrás y arriba.
  • Coloque la sonda de forma suave en el oído y siga las instrucciones hasta que el equipo indique que alcanzó la temperatura final. El resultado aparecerá en la pantalla.
  • Los valores normales oscilan entre 37-38º C, hay un aumento con respeto a los valores normales en la medición  axilar.
  • Recoger el material utilizado y higienizar las manos según procedimiento habitual 
Temperatura ótica


Factores que afectan a la temperatura corporal 

- La edad: los recién nacidos son más sensibles a los cambios; los ancianos suelen tener temperatura más baja.
Momento del día: el ritmo circadiano influye. Es más alta entre las 18 y 22 h, y más baja entre las 2 y 4 h.
Sexo: Durante la ovulación puede elevarse entre 0,3–0,5 ºC.
- Medicación, estrés o actividad física: también pueden alterar la temperatura.
Zona de medición:
  • Oral: más alta que la axilar, no usar si hay lesiones orales.
  • Ótica: puede variar entre un oído y otro.
  • Axilar: puede falsearse si la piel está húmeda o si no se mantiene la posición correcta.

viernes, 16 de mayo de 2025

Viaje guiado por la sonda nasogástrica

El sondaje nasogástrico es una técnica fundamental en la Enfermería, utilizada con fines diagnósticos y terapéuticos. Consiste en la inserción de una sonda a través de una de las fosas nasales hasta el estomago, permitiendo la administración de fármacos, toma de muestras o nutrición enteral. 


(alimentación mediante sondaje nasogástrico)

Su correcta ejecución requiere nuestras habilidades específicas por parte del personal sanitario y una estricta observación de las medidas de seguridad y confort del paciente. 

Material necesario: para la correcta colocación requerimos: SNG del tipo y calibre adecuado, jeringa estéril, lubricante hidrosoluble, guantes no estériles, apósito, gasas, palangana, bolsa colectora… si se requiere.

Tipos de sondas: se pueden clasificar en:

- De alimentación: utilizadas para nutrición enteral, de pequeño calibre.

- De aspiración o drenaje: mayor calibre, las emplearemos para descompresión gástrica o extracción de contenido gástrico.

- De corta o larga duración: más flexibles. 


Pasos de inserción: 

1. Preparación: verificamos la identidad de nuestro paciente, informamos del procedimiento y obtenemos su consentimiento. Tras ello, lo colocamos en la posición más erguida posible. 

2. Selección de la fosa nasal: comprobamos la permeabilidad de ambas fosas y elegimos la más adecuada.

3. Medición y marcaje: medimos la distancia nariz-oreja-xifoides y marcamos la sonda.

(medición de sonda)

4. Lubricación e inserción: introducimos la sonda suavemente con movimientos rotatorios hasta la marca, pidiendo al paciente que trague para facilitar el paso.

5. Fijación: aseguramos la sonda con apósito sin comprometer el campo visual ni causar lesiones. 

6. Comprobamos la colocación: mediante radiografía abdominal (primera línea) o medición del PH del contenido gástrico (segunda línea).


Para el mantenimiento de la SNG hay que verificar la posición cada 24 horas, cambiar diariamente el punto de fijación y rotar ligeramente la sonda para evitar úlceras, realizar higiene nasal y bucal regular…


Retirada de la sonda: el procedimiento de retirada incluye:

1. Preparación del paciente y desconexión del sistema

2. Irrigación de la sonda con agua para evitar aspirado de contenido gástrico

(irrigación de la sonda)

3. Pinzarla, retirar la fijación y extraemos suavemente mientras pedimos que inspire muy profundamente.

4. Higiene de la zona nasal, dejamos al paciente en posición semiincorporada durante 30 minutos para prevenir broncoaspiración. 


Esta técnica es un procedimiento de alta responsabilidad que debe realizarse siguiendo unos protocolos estandarizados para conseguir una mínima molestia en el paciente. 

Para la redacción de este artículo recolectamos informacion de Sondaje NSG 

jueves, 15 de mayo de 2025

¿Qué es la nutrición enteral? Cuidados y claves para una alimentación segura

Cuando una persona no puede alimentarse por la vía oral pero su sistema digestivo aún funciona correctamente, la nutrición enteral se convierte en una herramienta vital. Este tipo de alimentación asegura que el cuerpo reciba los nutrientes necesarios para recuperarse, mantenerse fuerte y evitar complicaciones.

A continuación, te explicamos de forma sencilla qué es la nutrición enteral, en qué casos se utiliza y qué cuidados debes tener si estás a cargo de un paciente que la necesita.

1. ¿Qué es la nutrición enteral?

La nutrición enteral consiste en administrar alimentos líquidos o fórmulas nutricionales directamente al estómago o intestino a través de una sonda.
Se usa cuando la persona no puede tragar, tiene problemas neurológicos, lesiones o enfermedades que dificultan la alimentación por boca, pero su sistema digestivo sigue siendo funcional.

2. ¿En qué casos se indica?

  • Trastornos neurológicos (ej. ACV, ELA, parálisis cerebral)

  • Cirugías de cabeza, cuello o esófago

  • Cáncer con dificultad para tragar

  • Desnutrición severa

  • Pacientes en estado crítico o con coma prolongado

La indicación siempre debe hacerla un equipo médico, con evaluación de nutricionista y gastroenterólogo.

3. Tipos de sondas y vías de administración

Las sondas más comunes son:

  • Sonda nasogástrica (SNG): pasa por la nariz hasta el estómago; ideal para uso temporal.

  • Sonda nasoyeyunal: va más allá del estómago, hacia el intestino; usada cuando hay riesgo de vómitos o aspiración.

  • Gastrostomía (PEG): se coloca directamente en el abdomen; indicada para uso prolongado.

  • Yeyunostomía: para alimentación directamente en el intestino delgado, en casos especiales.

4. ¿Qué se administra por la sonda?

  • Fórmulas comerciales completas (con proteínas, carbohidratos, grasas, vitaminas y minerales).

  • En algunos casos, mezclas personalizadas según las necesidades del paciente.

  • Siempre bajo supervisión médica: no se deben usar alimentos caseros sin indicación profesional, ya que pueden obstruir la sonda o provocar infecciones.

5. Cuidados básicos en casa

Si estás cuidando a alguien con nutrición enteral, estos son los puntos clave:

Higiene:

  • Lávate bien las manos antes de manipular la sonda o el alimento.

  • Limpia la zona de entrada (nariz o estoma) diariamente.

  • Mantén el equipo limpio y seco.

Administración:

  • Sigue el plan de alimentación al pie de la letra.

  • Asegúrate de que el paciente esté en posición semiincorporada (45º) durante la alimentación y al menos 30 minutos después.

  • No forzar la administración: dejar que la fórmula fluya a la velocidad indicada.

Control:

  • Vigila signos de infección, enrojecimiento o dolor en la zona de inserción.

  • Observa cambios en la digestión: diarrea, vómitos, distensión abdominal.

  • Reporta cualquier anomalía al equipo de salud.

6. El rol del equipo médico

La nutrición enteral requiere seguimiento continuo. Es esencial tener un plan de alimentación personalizado y realizar controles periódicos de:

  • Estado nutricional

  • Tolerancia digestiva

  • Niveles de electrolitos, glucosa, proteínas, etc.

  • Cambios necesarios en la fórmula o en la vía de administración

Conclusión:
La nutrición enteral es una herramienta segura y eficaz para mantener la vida y la salud cuando la alimentación por boca no es posible. Con los cuidados adecuados y el acompañamiento de profesionales, es posible tener una buena calidad de vida y prevenir complicaciones graves.


Enfermedades estacionales: cómo prevenir y manejar la gripe y otros males del clima

Con la llegada del frío o los cambios de estación, también llegan las enfermedades típicas de esta época: gripe, resfriados, bronquitis e infecciones respiratorias. Aunque muchas veces no son graves, pueden afectar tu calidad de vida, contagiarse con facilidad y, en personas vulnerables, tener consecuencias más serias.

Aquí te contamos cómo reconocerlas, prevenirlas y cuidarte mejor.

1.  Gripe vs resfriado: ¿Cómo diferenciarlos?

Aunque se parecen, no son lo mismo:

Síntoma Resfriado común Gripe (influenza)
Aparición Gradual Súbita
Fiebre Rara Común (puede ser alta)
Dolor muscular Leve Fuerte
Congestión nasal Frecuente Menos común
Cansancio Leve Intenso
Tos Suave a moderada Seca, persistente

2. Cómo prevenir enfermedades estacionales

La prevención es la mejor herramienta, especialmente en épocas de riesgo como otoño e invierno:

  • Vacúnate cada año contra la gripe.
    Especialmente si tienes más de 60 años, enfermedades crónicas, estás embarazada o trabajas con personas.

  • Lávate las manos con frecuencia.
    Es la forma más sencilla de evitar contagios.

  • Evita tocarte la cara (ojos, nariz y boca) con las manos sucias.

  • Ventila tu casa y espacios cerrados todos los días.

  • Refuerza tus defensas: come frutas, verduras, hidrátate bien y duerme lo suficiente.

  • Evita cambios bruscos de temperatura. Abrígate por capas y protégete bien cuello, manos y cabeza.

3. ¿Qué hacer si ya te enfermaste?

Si los síntomas son leves:

  • Descansa lo suficiente.

  • Hidrátate bien: agua, infusiones, caldos.

  • Usa analgésicos y antipiréticos si es necesario (siempre con indicación médica).

  • No tomes antibióticos a menos que los recete un profesional (no sirven para virus).

Consulta con un médico si presentas:

  • Fiebre alta persistente

  • Dificultad para respirar

  • Dolor de pecho

  • Síntomas que duran más de 7 días o empeoran

  • Si eres parte de un grupo de riesgo

4.Especial cuidado para los más vulnerables

Niños pequeños, adultos mayores y personas con enfermedades crónicas (diabetes, asma, EPOC, etc.) deben tener especial precaución, ya que son más propensos a complicaciones.

Conclusión:
Las enfermedades estacionales son comunes, pero con hábitos simples y buenos cuidados puedes protegerte y cuidar a quienes te rodean. Un poco de prevención vale más que muchos días en cama. ¡Tu salud empieza con pequeños gestos diarios!


Cuidados esenciales para vivir bien con diabetes: Guía práctica para el día a día

Vivir con diabetes no significa renunciar a una vida plena y activa. Con buenos hábitos, control médico y un poco de organización, puedes mantener tus niveles de glucosa en rangos saludables y prevenir complicaciones. En este artículo te compartimos los cuidados esenciales que debes tener en cuenta si tienes diabetes tipo 1 o tipo 2.

1. Control regular de la glucosa

Medir tu glucosa con frecuencia es clave para entender cómo responde tu cuerpo a los alimentos, el ejercicio y el estrés.
Recomendaciones:

  • Usa un glucómetro o sensor continuo (si está disponible).

  • Lleva un registro: anota tus niveles y observa patrones.

  • Consulta con tu médico cuál es tu rango objetivo.

2. Alimentación equilibrada (sin extremos)

No se trata de eliminar todos los carbohidratos, sino de saber cuáles elegir y en qué cantidades.
Consejos básicos:

  • Prefiere carbohidratos complejos: legumbres, verduras, granos integrales.

  • Evita azúcares simples y ultra procesados.

  • Come porciones moderadas y distribuidas durante el día.

  • Acompaña siempre tus comidas con fibra, proteínas o grasas saludables para evitar picos de glucosa.

3. Actividad física constante

El ejercicio mejora la sensibilidad a la insulina y ayuda a controlar el azúcar en sangre.
Recomendado:

  • Caminar, nadar, andar en bici o hacer yoga al menos 30 minutos al día.

  • Ajustar medicación o alimentación si haces ejercicio intenso (consulta a tu médico).

4. Medicación bajo control

Nunca ajustes tus dosis por tu cuenta. Lleva un seguimiento con tu médico y asegúrate de:

  • Tomar tus medicamentos o insulina como te los recetaron.

  • Entender cómo actúan y cuándo pueden causar hipoglucemias.

  • Consultar antes de usar suplementos o remedios naturales.

5. Cuida tus pies (y tu piel)

La diabetes puede afectar la circulación y la sensibilidad, especialmente en los pies.
Haz esto cada día:

  • Revisa tus pies en busca de heridas, ampollas o enrojecimiento.

  • Lávalos y sécalos bien, especialmente entre los dedos.

  • Usa calzado cómodo y bien ajustado.

  • No camines descalzo, ni en casa.

6. Chequeos médicos regulares

Hazte análisis de sangre, exámenes de los ojos, riñones y pies al menos una vez al año. La detección temprana de complicaciones marca la diferencia.


Vacunas: El Escudo Invisible que Protege a la Humanidad

 Las vacunas son una de las herramientas más poderosas que tenemos para proteger nuestra salud y la de las generaciones futuras. Aunque la mayoría de las personas las asocia principalmente con la prevención de enfermedades infantiles, las vacunas no solo protegen a los más pequeños, sino también a adultos de todas las edades. En este artículo, exploraremos la importancia de las vacunas, cómo funcionan, y por qué es crucial mantener altas tasas de vacunación a nivel mundial.

¿Qué son las vacunas?

Las vacunas son sustancias biológicas diseñadas para estimular el sistema inmunológico y entrenarlo para reconocer y defenderse de ciertos patógenos, como virus o bacterias. Básicamente, una vacuna introduce una versión debilitada o inactivada de un microorganismo (o una parte de él) que no puede causar la enfermedad, pero sí es capaz de entrenar a las células inmunitarias para producir una respuesta rápida y efectiva en caso de que el cuerpo se exponga al patógeno en el futuro.

¿Cómo funcionan las vacunas?

Cuando se introduce una vacuna en el cuerpo, el sistema inmunológico responde generando anticuerpos específicos contra el patógeno al que está dirigida la vacuna. Estos anticuerpos permanecen en el cuerpo, lo que permite que el sistema inmunológico identifique y ataque rápidamente al patógeno si se presenta una segunda vez.

La respuesta inmunitaria es más rápida y efectiva en las siguientes exposiciones porque el cuerpo ya “reconoce” al agente patógeno y está preparado para combatirlo. De esta manera, las vacunas no solo protegen a la persona vacunada, sino que también pueden ayudar a prevenir la propagación de enfermedades en la comunidad.



Beneficios de las vacunas

  1. Prevención de enfermedades graves y muertes: Las vacunas han sido responsables de la eliminación o reducción drástica de enfermedades que anteriormente causaban millones de muertes en todo el mundo, como la viruela, la polio y el sarampión. Hoy en día, el acceso a vacunas ha disminuido la mortalidad infantil y ha permitido la erradicación de enfermedades devastadoras.
  2. Protección colectiva o inmunidad de grupo: Cuando un porcentaje suficiente de la población está vacunado, la propagación de enfermedades se ralentiza o incluso se detiene. Esto es crucial para proteger a aquellos que no pueden recibir vacunas por razones médicas, como personas con sistemas inmunológicos comprometidos o alergias a componentes de las vacunas.
  3. Ahorro en costos de salud pública: Las vacunas son mucho más económicas que el tratamiento de enfermedades. Prevenir una enfermedad a través de la vacunación es mucho más barato que pagar por la atención médica necesaria para tratar a los pacientes afectados, lo que al final resulta en un ahorro significativo para los sistemas de salud pública.
  4. Protección a largo plazo: Algunas vacunas proporcionan protección a largo plazo o incluso de por vida. Por ejemplo, la vacuna contra el tétanos puede durar años, mientras que la vacuna contra la fiebre amarilla ofrece protección de por vida tras una sola dosis.

Mitos comunes sobre las vacunas

A pesar de la evidencia científica que respalda la seguridad y efectividad de las vacunas, existen muchos mitos y desinformación que pueden generar dudas en las personas. Algunos de los mitos más comunes incluyen:

  • "Las vacunas causan autismo": Este mito se originó a partir de un estudio fraudulento publicado en 1998, que fue ampliamente desacreditado. No hay evidencia científica que respalde una conexión entre las vacunas y el autismo.
  • "Las vacunas contienen sustancias peligrosas": Las vacunas pasan por rigurosos controles de seguridad antes de ser aprobadas. Las cantidades de sustancias en las vacunas son mínimas y están presentes para garantizar la efectividad y seguridad de la vacuna.
  • "No es necesario vacunar a los adultos": Si bien muchas personas piensan que las vacunas son solo para niños, los adultos también necesitan ciertas vacunas a lo largo de su vida, como la vacuna contra la gripe o el tétanos. Además, algunas vacunas, como la del sarampión, pueden necesitar refuerzos en la edad adulta.

¿Por qué es importante mantener altas tasas de vacunación?

La inmunización no solo es vital para los individuos, sino también para la salud pública global. Si las tasas de vacunación disminuyen, puede haber brotes de enfermedades que estaban controladas, lo que puede poner en riesgo a la comunidad. La erradicación de enfermedades como la viruela y la reducción de la polio son logros que han sido posibles gracias a las altas tasas de vacunación a nivel mundial.

Por otro lado, si las personas se niegan a vacunarse, ya sea por miedo infundado o desinformación, pueden contribuir a la propagación de enfermedades prevenibles y a la aparición de nuevos brotes. Esto no solo afecta a quienes eligen no vacunarse, sino que pone en peligro a las personas vulnerables que no pueden vacunarse.

La vacunación en el contexto de la pandemia de COVID-19

La pandemia de COVID-19 ha resaltado la importancia crítica de las vacunas en la protección contra enfermedades infecciosas. Las vacunas desarrolladas para el COVID-19 han demostrado ser seguras y eficaces en la prevención de casos graves y hospitalizaciones, y han sido clave en el control de la propagación del virus. Esto refuerza aún más el papel vital que las vacunas desempeñan en la salud pública global.

Conclusión

Las vacunas son un componente esencial para mantener a las personas saludables y evitar la propagación de enfermedades contagiosas. Al vacunarnos, no solo nos protegemos a nosotros mismos, sino que también contribuimos a la protección colectiva y al bienestar de nuestras comunidades. En un mundo cada vez más globalizado, la vacunación es una de las mejores formas de prevenir epidemias y mejorar la salud pública de manera sostenida.

Es importante que sigamos apoyando la investigación y el acceso equitativo a las vacunas en todo el mundo, para que podamos seguir avanzando hacia un futuro más saludable y libre de enfermedades prevenibles.

 

Sondaje Vesical: Un Procedimiento Esencial para la Salud Urinaria

 El sondaje vesical es un procedimiento médico que se realiza para drenar la orina de la vejiga cuando una persona no puede orinar de manera natural. Aunque puede ser necesario en una variedad de situaciones clínicas, este procedimiento a menudo genera preocupación tanto en los pacientes como en los profesionales de la salud debido a su naturaleza invasiva. En este artículo, exploraremos en qué consiste el sondaje vesical, cuándo es necesario, los cuidados asociados y los riesgos potenciales.

¿Qué es el sondaje vesical?

El sondaje vesical es un procedimiento médico en el cual se introduce un tubo delgado y flexible, conocido como sonda vesical, a través de la uretra hasta la vejiga para drenar la orina. Esta sonda puede ser de uso temporal o permanente, dependiendo de las necesidades del paciente. Existen diferentes tipos de sondas vesicales, que varían en tamaño y material, y se eligen según las características del paciente y la situación clínica.



¿Cuándo se realiza un sondaje vesical?

El sondaje vesical se realiza en varias situaciones, entre ellas:

  1. Retención urinaria: Cuando una persona no puede vaciar la vejiga completamente, ya sea por una obstrucción o por problemas neurológicos que afectan el control de la micción.
  2. Monitorización de la producción urinaria: En algunos casos, como en pacientes en cuidados intensivos, se puede utilizar el sondaje vesical para medir la cantidad exacta de orina que produce el paciente.
  3. Cirugías urológicas o ginecológicas: Después de ciertos procedimientos quirúrgicos, especialmente aquellos que afectan el tracto urinario, puede ser necesario colocar una sonda vesical para asegurar que la vejiga esté vacía y libre de residuos.
  4. Incontinencia urinaria en pacientes con dificultades para controlar la micción: En algunos casos graves, como en personas con daño neurológico, el sondaje vesical puede ser necesario para evitar la acumulación de orina en la vejiga.

Tipos de sondaje vesical

Existen diferentes tipos de sondas, y el médico elegirá la más adecuada según las necesidades del paciente:

  • Sonda de Foley: Es la más común y tiene un balón inflable que se coloca en la vejiga para mantenerla en su lugar. Es utilizada para drenaje a largo plazo.
  • Sonda intermitente: Este tipo de sonda se coloca y se retira después de cada uso, generalmente en personas que requieren drenaje temporal.
  • Sonda suprapúbica: En algunos casos, se coloca una sonda directamente en la vejiga a través de la piel, en lugar de la uretra, especialmente si el acceso uretral está comprometido.

Cuidados y precauciones al realizar el sondaje vesical

Aunque el sondaje vesical es un procedimiento relativamente seguro, es fundamental que se realice correctamente para evitar complicaciones. Algunos cuidados incluyen:

  1. Higiene adecuada: La limpieza de las manos y de la zona genital es esencial para prevenir infecciones del tracto urinario (ITU). El área debe ser desinfectada cuidadosamente antes de insertar la sonda.
  2. Uso de técnicas estériles: Para reducir el riesgo de infecciones, es crucial utilizar técnicas estériles tanto en la inserción como en el mantenimiento de la sonda.
  3. Monitoreo continuo: Es importante observar el color y la cantidad de la orina, ya que cambios pueden ser indicadores de infecciones o complicaciones. Además, la sonda debe ser revisada regularmente para asegurarse de que no esté bloqueada ni desplazada.
  4. Prevención de infecciones: Las infecciones del tracto urinario son una de las complicaciones más comunes asociadas al sondaje vesical. Mantener la sonda limpia, asegurarse de que el sistema de drenaje esté funcionando correctamente y cambiar la sonda según las indicaciones médicas son medidas clave para prevenirlas.

Riesgos del sondaje vesical

Aunque el sondaje vesical es un procedimiento generalmente seguro, existen algunos riesgos que se deben tener en cuenta:

  1. Infecciones del tracto urinario (ITU): Este es el riesgo más frecuente y se puede prevenir con una correcta higiene y la manipulación adecuada de la sonda.
  2. Lesiones en la uretra: La inserción incorrecta de la sonda puede causar daño en la uretra, lo que podría requerir tratamiento adicional.
  3. Obstrucción de la sonda: Si la sonda se bloquea debido a la acumulación de sedimentos o coágulos, puede interferir con el drenaje adecuado de la orina.
  4. Lesiones vesicales: En casos raros, la sonda puede causar lesiones en la vejiga, especialmente si no se coloca adecuadamente.
  5. Malestar o dolor: Algunos pacientes pueden experimentar dolor o molestias durante la inserción de la sonda, aunque este es generalmente temporal.

Sondaje vesical en pacientes de largo plazo

En algunos pacientes, el sondaje vesical puede ser necesario de manera permanente o a largo plazo. Estos pacientes requieren una atención constante para evitar complicaciones y mantener su calidad de vida. En estos casos, es fundamental enseñar al paciente o a sus cuidadores sobre el mantenimiento adecuado de la sonda y los signos de posibles complicaciones.

Alternativas al sondaje vesical

En algunos casos, puede haber alternativas al sondaje vesical. Estas incluyen:

  • Cateterismo intermitente: Consiste en vaciar la vejiga mediante la inserción de una sonda solo cuando sea necesario, y luego retirarla, lo que reduce el riesgo de infecciones.
  • Dispositivos de recolección externa: Para personas con incontinencia urinaria, existen dispositivos que recogen la orina sin necesidad de sondaje, como los colectores de orina para hombres y mujeres.
  • Tratamientos quirúrgicos: En casos graves de obstrucción o retención urinaria, se pueden realizar intervenciones quirúrgicas para corregir el problema subyacente.

Conclusión

El sondaje vesical es un procedimiento fundamental en medicina, especialmente en situaciones donde el drenaje de orina es necesario para la salud y el bienestar del paciente. Si bien presenta ciertos riesgos, con una correcta técnica y cuidado, los beneficios superan los inconvenientes. Es esencial que los pacientes y profesionales de la salud estén bien informados sobre cómo realizar y mantener este procedimiento de manera segura para minimizar complicaciones y asegurar el mejor resultado posible para el paciente.

 

lunes, 12 de mayo de 2025

Higiene del paciente encamado

La higiene personal del paciente es esencial en su cuidado. Cuando un paciente se encuentra con dificultad para moverse o llevar a cabo su autocuidado es necesario que los profesionales de la enfermería garanticen su higiene mediante técnicas como el baño en cama.  Los objetivos de este procedimiento conllevan mantener la higiene y el confort del paciente,, prevenir infecciones y úlceras por presión, estimular la circulación sanguínea, promover el bienestar psicológico del paciente y observar el estado de la piel de este.

Material necesario:

- Guantes no estériles.

-Palangana con agua tibia

- Jabón neutro

- Toalla y paños limpios

- Bata o ropa limpia 

- Pañales (en caso de que se requiera)

- Crema hidratante o protectora

- Bolsa de residuos

Procedimiento

1. Lavado de manos.

2. Colocación de guantes.

3. Explicar el procedimiento al paciente, asegurando su privacidad.

4. Colocar al paciente en decúbito supino.

(posición decúbito supino, imagen extraída de: cambio posturales)

5. Lavar el rostro sin jabón y con una esponja.

6. Cambiar de esponja y pasar a cuello, brazos, pecho y axilas.

7. Secar bien cada zona.

8. Descubrir parcialmente al paciente.

9.Cambiar de esponja y lavar abdomen , piernas y pies. 

10. Secar bien.

11. Colocar al paciente en decúbito lateral para lavar espalda y glúteos.



                                         (posición decúbito lateral, imagen extraída de: cambio de posturas)

12. Secar bien

13. Realizar higiene genital según sexo del paciente, con una nueva esponja

14. Secar bien 

15. Aplicar crema hidratante si es necesario. 

16. Vestir al paciente y  acomodarlo.

17. Retirar el material sucio y desechar los residuos.

18. Lavar las manos. 


Vídeo explicativo del proceso: 



Consideraciones:

Es de suma importancia mantener la privacidad del paciente en todo momento para asegurarse un estado de confort evaluando constantemente las reacciones del paciente para comprobar su confortabilidad. 

El baño en cama constituye una intervención esencial en la atención del paciente encamado, que trasciende la mera higiene corporal. A través de su realización, es posible llevar a cabo una valoración integral del estado del paciente, fortalecer el vínculo terapéutico y contribuir significativamente a su bienestar físico y emocional.


La información de este artículo fue recogida de: higiene del paciente encamado y bañar un paciente en cama

domingo, 11 de mayo de 2025

Electrocardiograma

El electrocardiograma (ECG) es una prueba no invasiva que permite registrar la actividad eléctrica del corazón. Es útil para diagnosticar arritmias, isquemias, alteraciones en la conducción y muchos otros trastornos cardíacos. Una correcta realización garantiza un trazado fiable que permite una adecuada interpretación médica.

Material necesario 
  • ECG (electrocardiógrafo)
  • Camilla o cama 
  • Electrodos adhesivos desechables con gel conductor
  • Papel térmico 
  • Electrodos periféricos 
  • Guantes estériles 
  • Sábana
Materiales


Colocación de electrodos 
  • Extremidades (RANA):
    • Rojo: brazo derecho 
    • Amarillo: brazo izquierdo 
    • Negro: pierna derecha 
    • Verde: pierna izquierda 
  • Precordiales (V1-V6): 
    • V1: 4º espacio intercostal derecho 
    • V2: 4º espacio intercostal izquierdo 
    • V3: punto medio entre V2 y V4
    • V4: 5º espacio intercostal línea media clavicular 
    • V5: línea axilar anterior a la altura de V4
    • V6: línea axilar media a la altura de V4 y V5


Procedimiento 
  1. Comprobar la identidad del paciente
     2.  Solicitar su consentimiento de forma verbal, siempre que sea posible

     3.  Preparar el electrocardiógrafo. Comprobar que los ajustes son los correctos (25 mm/ sg y 10 mm/ mv) y que la batería esté cargada

     4.  Realizar el lavado higiénico de las manos o higienizar con solución hidroalcohólica

     5.  Colocar el paciente en la cama o en la camilla en decúbito supino de manera relajada

     6.  Pedirle al paciente que descubra el tórax, los maléolos y los antebrazos. Brazos pegados al cuerpo pero verificando que los pulsos no toquen la cintura y los pies no toquen la cama

     7.  Respirar normal y no hablar durante la prueba

     8.  Retirar todo el material metálico que pueda interferir eléctricamente, como relojes, cadenas etc

     9.  Poner guantes no estériles, solo en el caso estrictamente necesario

    10.  En caso de que el paciente tenga mucho bello, recortar para facilitar la fijación de los electrodos. Si tuviera restos de lociones corporales, limpiarlas y esperar la que seque

    11.  Al finalizar el rasurado, desechar la máquina de afeitar en el contenedor de material punzante

    12.  Cubrir el paciente con una sábana, desde las rodillas hasta la altura del séptimo espacio intercosta

    13.  Comprobar que la piel esté limpia, seca y sin grasa y, si es preciso, limpiar la zona anterior del pulso y ambas zonas maleolares

    14.  Colocar cuatro electrodos en la cara interna del pulso y en las regiones pretibial maleolares. Se hará siempre sobre superficies carnosas y se evitarán las prominencias óseas o las áreas con abundante pelo; en este último caso, habría que rasurar

    15.  Conexión a los electrodos de colores universales: RANA

    16.  Conectar los cables precordiales a los electrodos

    17.  Para las derivaciones precordiales, colocar los electrodos de acuerdo con el orden universal o estándar mencionado anteriormente 

    18.  En caso de que el paciente repose sobre una cama eléctrica, desenchufarla de la red.

    19.  Encender el electrocardiógrafo

    20.  Seleccionar la velocidad estándar (25 mm/ seg) y el voltaje a 1 mv (10 mm/ mv)

    21.  Una vez obtenido el trazado del ECG, debe continuar el registro durante un tiempo adicional suficiente para detectar tanto posibles alteraciones de la repolarización como alteraciones del ritmo y trastornos de la conducción. El tiempo de monitorización dependerá siempre de las indicaciones médicas

    22.  Observar la calidad del trazado y, si la calidad no es la adecuada, repetir el trazado correspondiente

    23.  Identificar el ECG, con el nombre completo del paciente, la hora y la fecha de realización y una toma de TA y si hubo un episodio de dolor torácico durante su realización.

    24.  Finalizado el trazado, se apaga el electrocardiógrafo

    25.  Desconectar, recoger y limpiar el material con especial cuidado en pacientes aislados

    26.  Realizar la higiene de las manos

    27.  Ayudar al paciente a vestirse, si es necesario, o indicarle que lo haga, y dejarlo en una posición cómoda


¿Qué se ve en el resultado de un ECG?

El electrocardiograma registra la actividad eléctrica del corazón en forma de ondas, que reflejan cómo se despolarizan y repolarizan las distintas partes del corazón durante cada latido. En el trazado típico se reconocen las siguientes partes:

  • Onda P: representa la despolarización de las aurículas, es decir, cuando las aurículas se contraen para enviar sangre a los ventrículos.

  • Complejo QRS: refleja la despolarización de los ventrículos, que es cuando los ventrículos se contraen. Es la parte más destacada del ECG.

  • Onda T: muestra la repolarización ventricular, es decir, cuando los ventrículos se "recargan" para el siguiente latido.

  • Segmento PR y intervalo PR: tiempo que tarda el estímulo eléctrico en pasar de las aurículas a los ventrículos.

  • Intervalo QT: duración total de la despolarización y repolarización ventricular.

Estas ondas y segmentos permiten identificar arritmias, bloqueos, infartos, sobrecargas o alteraciones electrolíticas, entre otros problemas cardíacos.

Partes del ECG




INSERCION CATETER VENOSO PERIFERICO

INSERCION CATETER VENOSO PERIFERICO
 

En este artículo expongo uno de los procedimientos más comunes y usuales de la profesión de enfermería, como es INSERTAR UN CATETER VENOSO PERIFERICO, (lo conocido como coger una vía). Este es un  procedimiento muy común, que se realiza a diario y que es muy necesario para realizar una buena administración de medicación y conseguir una pronta recuperación del paciente. Este es un manual muy recomendable realizado por personal del HOSPITAL UNIVERSITARIO VIRGEN DEL ROCIO de Sevilla. Para más información sobre este artículo puede acceder al siguiente enlace:

https://manualclinico.hospitaluvrocio.es/documentos/MANUAL-CLINICO-DE-PROCEDIMIENTOS-GENERALES-DE-ENFERMERIA.pdf

MANIOBRA DE RESUCITACION CARDIOPULMONAR (RCP)


 MANIOBRA DE RESUCITACION CARDIOPULMONAR (RCP)

 La Reanimación Cardiopulmonar (RCP) es el conjunto de acciones a realizar a una persona que se encuentra en parada cardiorrespiratoria (PCR), encaminadas a asegurar la oxigenación de los órganos vitales, en especial del cerebro. La parada cardio respiratoria (PCR) se define como el cese de la actividad mecánica cardiaca, confirmado por la ausencia de conciencia, pulso y respiración (o respiración agónica).

 La eficacia de la RCP y la supervivencia de la víctima dependen de la precocidad  con la que se aplica por aquellos quienes la presencian. Un retraso en la RCP de más de 4-5 minutos tiene muy pocas probabilidades de supervivencia, en una parada por FV cada minuto de retraso en la desfibrilación reduce la supervivencia en un 10-15%.

Todos los profesionales de la salud deberían estar formados en técnicas de RCP, y esta formación debería actualizarse con regularidad, ya que los conocimientos sobre RCP avanzan, y las directrices clínicas cambian para aconsejar al personal sanitario sobre las prácticas más adecuadas. 


La información se empleó de: https://enfermeriaencardiologia.com/wp-content/uploads/cap_12.pdf



MANIOBRA DE HEIMLICH

MANIOBRA DE HEIMLICH

La asfixia o ahogo se presenta cuando alguien tiene muchos problemas para respirar debido a que un alimento, un juguete u otro objeto está obstruyendo la garganta o la tráquea (vías respiratorias).

Las vías respiratorias de una persona que se está asfixiando pueden estar obstruidas de manera que el oxígeno no llega a los pulmones. Sin oxígeno, puede presentarse daño cerebral en tan solo 4 a 6 minutos. La administración rápida de primeros auxilios para la asfixia puede salvar una vida.

La compresión o empujes abdominales es una técnica de emergencia para ayudar a despejar las vías respiratorias de una persona.

-El procedimiento se realiza en personas que están asfixiándose y que están conscientes.

-La mayoría de los expertos no recomienda empujes abdominales para bebés menores de 1 año de edad.

-También puede realizarse la maniobra usted mismo.

Primero pregunte: «¿Se está asfixiando? ¿Puede hablar?» NO aplique primeros auxilios si la persona está tosiendo con fuerza y puede hablar. Una tos fuerte puede desalojar el objeto.

Si la persona se está asfixiando, realice las compresiones abdominales de esta manera:

-Si la persona está sentada o parada, ubíquese detrás de ella y coloque los brazos alrededor de su cintura. Para un niño, es posible que deba hincarse.

-Coloque el puño, con el pulgar hacia adentro, justo por encima del ombligo de la persona. Sujete el puño firmemente con la otra mano.

-Realice compresiones rápidas hacia arriba y hacia adentro con sus puños.

-Si la persona está acostada boca arriba, ubíquese por encima de ella con una pierna a cada lado. Empuje el puño agarrado hacia arriba y hacia adentro en un movimiento similar al de arriba.

https://enfermeriablog.com/maniobra-de-heimlich/


 

Movilización del paciente: importancia y técnicas

 La movilización de pacientes constituye una tarea esencial en la práctica enfermera, incide directamente en la seguridad, la autonomía, el bienestar físico y la prevención de complicaciones asociadas a la inmovilidad como pueden ser las úlceras por presión. Además, garantiza que los procedimientos se realicen en condiciones óptimas.

Importancia: debemos conocer y aplicar con precisión las técnicas de movilización para, entre otros: evitar lesiones, garantizar que el traslado del paciente se realice sin dolor, facilitar una correcta higiene postural en el paciente…

Normas generales que debemos seguir:

- Mantener la espalda recta, alineada con cuello y cabeza.

- Evitar torsiones del tronco: cambio de dirección acompañado con los pies.

- Utilizar nuestra fuerza de las piernas y muslos

- Flexionar ligeramente las rodillas para ampliar la base de sustentación.

- Dar uso de movimientos suaves, firmes y coordinados. 

- Preferiblemente empujar y deslizar

- Contar en voz alta si son dos personas para actuar de manera coordinada.


1. Paciente encamado no colaborador - dos personas: dos profesionales, uno a cada lado de la cama. Retiran la ropa de cama y almohada, colocan los brazos según les venga conveniente por el método elegido para levantar al paciente con cuidado hasta la posición deseada. 

2. Paciente encamado colaborador - una persona: un profesional, se coloca a la altura de la cadera del paciente, quien ayudará flexionando rodillas y planta de los pies firmemente en la cama. Con los brazos del profesional bajo su cadera, le indicamos que empuje con sus extremidades mientras le asistimos hacia la cabecera.

3. Sábana entremetida - dos personas: colocamos una sábana doblada desde los hombros hasta los muslos, enrollada en los laterales. Los dos profesionales, uno a cada lado, sujetan con firmeza y desplazan al paciente minimizando fricciones.



(colocación de la sábana)

Movilizaciones específicas:

- Giro lateral: desplazamos en primer lugar al paciente hacia el borde opuesto al que le giraremos, le colocamos las extremidades en la posición adecuada y nosotros con el hombro y cadera apoyados, realizamos el giro con precaución protegiendo zonas vulnerables. 

- Movilización lateral en la cama: situamos horizontalmente al paciente sin almohadas. Pasamos los brazos por debajo de cabeza y zona lumbar y realizamos un desplazamiento suave por partes, primero el tronco y luego la zona inferior del cuerpo.

(Movilización lateral en la cama)

- Sentar al paciente en el borde de la cama: en Fowler, sujetamos al paciente por hombros y cadera, girando su cuerpo y bajando sus piernas en un solo movimiento. Al sentarse le colocamos la bata y las zapatillas.


- Transferencia cama-silla de ruedas: la silla inmovilizada previamente y en un lugar cercano a la cama. El paciente se sienta en el borde, le ayudamos si lo necesita. Le sujetamos por la cintura, bloqueamos con la rodilla la pierna del paciente y en conjunto giramos hasta colocarlo en la silla con seguridad. 


La movilización del paciente no es una simple acción mecánica, sino un método técnico de los cuidados enfermeros. Requiere formación adecuada, coordinación y sensibilidad, de manera que podamos hacerla de forma segura sin riesgo a lesiones, cuidándonos tanto a nosotros como a nuestros pacientes. 

Para la redacción de este artículo recolectamos información de Movilización del paciente 



Mediciones de la temperatura corporal

La toma de constantes vitales es uno de los procedimientos más básicos y a la vez más cruciales dentro de la práctica enfermera. A través de...