Mantener una buena higiene es un paso fundamental para la prevención de enfermedades, para garantizar el bienestar y una mejor calidad de vida. Dos aspectos esenciales en este ámbito son la higiene bucal y ocular. A continuación, exploramos estas dos técnicas, su importancia y los pasos a seguir para su correcta ejecución.
Higiene bucal: el principal objetivo de esta técnica es mantener la boca limpia y saludable, de manera que consigamos prevenir enfermedades como caries, gingivitis… y además prevenir el mal aliento.
Técnica: es fundamental que sigamos los siguientes pasos:
1. Preparación: primero nos lavamos las manos y a continuación preparamos el material necesario: guantes desechables, gasas estériles, agua y solución antiséptica (si es necesaria)
2. Colocación del paciente: le pedimos al paciente que se siente o recueste en una posición que le resulte cómoda. Si no puede colaborar, lo colocamos de lado o semi Fowler para prevenir aspiraciones.
3. Limpieza:
- Nos colocamos los guantes
- Envolvemos una gasa estéril en el cepillo
- La humedecemos en agua o solución antiséptica
- Limpiamos las encías (desde la encía hasta el diente), la lengua, las caras internas de los pómulos y los dientes.
- En el caso de prótesis dentales, las retiramos y limpiamos por separado y las volvemos a colocar.
4. Enjuague: si el paciente puede colaborar, pedirle que enjuague con agua o enjuague bucal y que escupa. Si no puede, solo retiramos los restos con gasas.
5. Para finalizar: retiramos los guantes, lavamos las manos y tiramos en un contenedor el material usado.
Higiene de ojos: debemos seguir los siguientes pasos:
1. Lavado de manos y adquisición del material: primero nos lavamos las manos y después reunimos el material: guantes, gasas estériles, solución salina y un recipiente.
2. Preparación del paciente: nos colocamos los guantes y le explicamos el procedimiento. Le pedimos que colabore y se ponga en una posición cómoda, semidesnatado o acostado con la cabeza girada hacia el lado opuesto del ojo que vamos a limpiar.
3. Limpieza: humedecemos la gasa, limpiamos desde el ángulo interno (lagrimal) hacia el externo. Para cada ojo usamos dos gasas distintas (una para cada párpado).
4. Finalización: secamos suavemente si es necesario y retiramos los guantes y el material utilizado.
(limpieza párpado)
Estas dos técnicas tienen gran importancia en personas hospitalizadas, con movilidad reducida o en etapas postoperatorias. La correcta ejecución no solo mejora el confort del paciente, sino que previene complicaciones importantes y mejora la recuperación.
Para la redacción de este artículo hemos obtenido información de Higiene bucal e Higiene ocular
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